top of page

La calma también me pertenece

Actualizado: 17 jul 2025

La mañana era tibia.

No perfecta, no gris, no nada… solo eso: tibia.

Y por alguna razón, eso fue suficiente.

Ella se quedó sentada mirando por la ventana, con el café ya frío y las ideas también medio tibias, y pensó: “qué raro es no tener que irme”.

Porque toda su vida corrió.

Y no por deporte. Corría por si la abandonaban, por si no la elegían, por si amar no bastaba.

Corría por miedo.

Y también por costumbre.

Me cansé de correr detrás de todo —le diría a alguien, si alguien preguntara—.

Detrás de personas, de versiones de mí que no llegaban nunca.

Ahora no.

Ahora se queda.

Y no se queda por obligación, se queda porque quiere.

Porque puede.

Porque ha aprendido a no asustarse del presente.

A dejar que las cosas pasen sin tener que empujarlas.

A quedarse cuando antes ya habría hecho las maletas.

¿Y si se va alguien? Bueno, duele. Pero ya no se parte en mil pedazos por eso. Ya no se pone a inventarse excusas para no sentir la soledad.

La mira. La saluda. Le acomoda una cobija si hace frío.


Ya no tengo urgencia. Ni de mañana, ni de nadie. Y eso, para mí, es mucho decir —pensó mientras le daba un trago al café amargo—.

 

A veces vuelve la niña. La que cree que debe hacer méritos para no ser abandonada. La que siente que si no corre, no es suficiente.

Pero esa niña ya no está sola.

Ahora tiene a alguien que la acompaña.

Una versión suya más grande, más calma, más de quedarse. Una que le toma la mano y le dice: “tranquila, ya no estamos corriendo”.

 

Ya no se siente atada a nadie.

Y, al mismo tiempo, le nace quedarse.

por miedo, no por necesidad, sino por elección.

Porque quiere. Porque puede.

Y si algún día tiene que volver al mar, volverá.

Y si tiene que moverse, también lo hará.

Ya no le teme a las tormentas.

Ni al cambio.

Ni a la lluvia.

Ni a al frio.

Ha construido un hogar dentro de sí.

Un lugar sin prisas.

Sin promesas vacías.

Donde le basta estar.

Ya no necesita salir a buscar nada, porque —al fin—lo tiene todo aquí.


Me quedo. Y por primera vez, no me hace falta nada más.


-- Amor Hdz.

 
 
 

Entradas recientes

Ver todo
El poder de no estar

Siempre pensé en qué poder me gustaría tener. Desde niña me inventé habilidades para sobrevivir al trayecto de regreso a casa. Volar, atravesar paredes, ser intangible cuando el mundo se sentía demasi

 
 
 
Todos miramos

Observamos para calmar algo.  No siempre por curiosidad. Muchas veces por ansiedad. Vivimos rodeados de vidas ajenas.  Desde hace tiempo aprendimos a consumir la intimidad como entretenimiento: realit

 
 
 

Comentarios


México

Contáctame

Pregúntame lo que sea

"Todos los textos publicados en este blog son propiedad intelectual de Amor M. Chávez H. y están protegidos por derechos de autor. Prohibida su reproducción total o parcial sin autorización."

bottom of page